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CARTAS DE LUCIA A VENTURA

La Sabana, 28 de noviembre de 1960

 

Sr. Ventura Luis

Jagüey Grande

 

Mi querido amorcito:

Con todo el buen deseo de mi corazón te saludo en nombre del Señor, y es mi oración te sientas bien; yo bien, gracias a Dios.

Mi amor, el sábado día 26 por la noche vino Joel a La Playa y me trajo una carta tuya. Yo estaba trabajando en la calle y me dieron deseo de leerla en el momento. Tuve que reírme muchísimo cuando leí esa parte del “invierno”. Tú no sabes que yo, en el tiempo de frío, se me ponen las manos como hielo. A veces por la noche me levanto a orar, y cuando me acuesto tengo las manos heladas, así es que prepárate para darme calor en las manos.

Tú me dices que dudas de que yo le tema a lo que amo. Yo no te tengo miedo a ti, amor mío, sino a las cosas, como tú bien sabes. Es que si tú sabes lo que me han dicho acerca de eso, no me dirías nada; yo no sé si es que ponen las cosas más grandes de lo que son, tal vez sea así, ¿verdad? Pero a pesar del temor que tengo, el amor que hay mi corazón es mayor al temor que siento.

Mi amado, ya se acerca mi cumpleaños y cuanto deseara yo que tú pudiera estar conmigo ese día, pero creo que no va a poder ser así. ¿Recuerdas que el año pasado me decías en tu carta que a lo mejor ya este año estaríamos unidos? No será, pero yo me siento alegre solamente al pensar que pronto, si Dios quiere, seremos esposos. ¿Y tú mi amor?

¿Qué me dices de la nueva circular? No sabes la alegría que me da a mí, pues para mí tu familia es como si fuera mi familia. Ahora, como ya tú los puede tratar, yo supongo que si Dios lo permite, que ellos te ayudarán a ti. Me imagino lo contenta que estará Fina y demás familiares tuyos. Dime si le escribo a tus padres.

Óyeme, ya estamos terminando en esta provincia; ya ahora después de la reunión de ungidos, si Dios quiere, vamos a Isla de Pino, ¿gustas ir? Y después a Batabanó, y después nos quedamos por La Playa para trabajar en los días de navidad

Yo creo que si terminan la iglesia de Sancti-Spíritus, pronto nos veremos en la dedicación del templo, pues creo que las campañas y los animadores juveniles nos reuniremos con el apóstol en ese acto.

Mi amado, aquella noche cuando tuvimos que separarnos, no sabes cuanto lo sentí. Yo deseaba que la máquina se detuviera en salir.

Mi amor, hoy estamos aquí en La Sabana para el culto especial esta noche. Leopoldina me estuvo contando de lo simpático que tú eres, pues me contó de una vez cuando viniste aquí, que le preguntaste a ella de cómo se imaginaba que eras tú antes de ella verte; me hizo reír muchísimo.

Ya esta noche vamos a La Playa, si acabamos temprano el culto. Me puedes contestar a La Playa otra vez.

Saludo a todos los campañista en mi nombre. Voy a poner los nombres, porque si no se ponen bravos. Saluda a Eleobaldo, Jorge, Benigno, María, Mary y a todos los hermanos de ese lugar, y tú recibe el amor sincero de tu novia que te quiere y desea ser tu esposa,

Lucía González

 

Notas: Deseo casarme aunque tenga miedo. Adiós mi amor... Tengo muchos deseos de verte pronto. Recuerdos de los animadores juveniles. Leopoldina y Paula te saludan; también Neri te saluda y dice que tiene deseos de verlos, y que les extraña bastante.

 

Mi amor:

Envío ésta con Josefita porque creo que así llega más pronto a tus manos. Hoy es primero de diciembre y parece que llegó el invierno y me hace pensar más en nuestra boda.

Creo que tengo el problema del uniforme de boda resuelto, pues Gina vino de Jamaica y trajo dos cortes de uniforme, y me dijo que me iba a prestar uno para que lo use ese día, así es que no tengo que pensar en eso.

La almohada me la va a regalar Raúl Gutiérrez, y Elvio me prometió 20 pesos para los zapatos.

Bueno, mi amado, perdona el papel y la letra ¿sabes? Te quiere,

Lucía